Carta abierta a Celia Villalobos por su desafortunada polémica con el Candy Crush en el Congreso de los Diputados

Querida Celia te escribo para que sepas la diferencia entre trabajar en una empresa privada y una pública, alegrándome, como seguro que hacen todos aquellos que leen esta carta, de que no trabajas en ninguna multinacional o pyme.

Y es que querida Celia, si trabajaras en una empresa privada y tu empresa supiera que has jugado a un popular juego de golosinas, podría rescindir unilateralmente la relación contractual. O lo que es lo mismo, te podría haber despedido. Seguramente hoy mismo hubieras recibido una carta despido que te comunicara algo así como que por “transgresión de la buena fe contractual”, “abuso de confianza en el desempeño del trabajo” o “disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado”; es decir: por desatender las funciones inherentes a tu empleo, ya no es necesario que te vuelvas a presentar a tu lugar de trabajo.

Y es que querida Celia, si trabajaras en una empresa privada y tu empresa supiera que has jugado a un popular juego de golosinas, te podría haber sancionado con suspensión de empleo y sueldo. La empresa en cuestión hubiera cualificado la gravedad de la falta y hubiera determinado el número de días con los que habrías estado sancionada. La suspensión podría haber sido de un día o se podría haber alargado hasta un mes, o incluso más.

Y es que querida Celia, si trabajaras en una empresa privada y tu empresa supiera que has jugado a un popular juego de golosinas, podrías haber recibido una amonestación escrita. Hoy mismo. En el trabajo habrías recibido una carta que te serviría como un aviso. Sería como una tarjeta amarilla en el fútbol y habría sido un antecedente que quizás podría haber marcado tu carrera profesional.

Y es que querida Celia, si trabajaras en una empresa privada y tu empresa supiera que has jugado a un popular juego de golosinas, tus compañeros te habrían apoyado al principio seguro porque seguramente algún superior se lo hubiera inventado. Pero pocos, muy pocos, al ver las imágenes, te hubieran echado un capote. Suerte para ti que en tu partido hay compañeros, o camaradas, que aseguran que algunas personas pueden hacer dos cosas a la vez.

Y es que querida Celia, si trabajaras en una empresa privada y tu empresa supiera que has jugado a un popular juego de golosinas, podría no haber hecho nada. Podría incluso mirar hacia otro lado y evitar un conflicto. Hubiera sopesado todos los pros y contras y hubiera pensado que lo mejor era no hacer nada. Quizá una pequeña riña de algún superior que es lo que ha hecho hoy Jesús al decir que la vuestra “es una tarea absorbente y desde luego no conviene hacer otra cosa”. Francamente, dudo que este rasero por el que se miden más de trece millones de trabajadores en Régimen General, hubiera sido la solución escogida. Tengo la intuición, llámame ingenuo, que cualquier empresa se hubiera decantado por opciones más drásticas. Es por eso que un día después de la polémica, querida Celia, has presidido el Congreso de los Diputados y todo sigue igual.

Alegrémonos todos.

Firmado: Àlex Fontelles // Fontelles Advocats

2 comentarios

  1. carlos 26 febrero, 2015
  2. gemma 27 febrero, 2015

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